viernes, 21 de octubre de 2011

Cuento de los niños de cuerpo sutil


Audio del cuento:

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Cuenta la leyenda que existe un planeta más allá del tiempo y de cualquier dimensión conocida al cual van a parar los niños a quienes no se les ha permitido disfrutar de una infancia feliz. Estos niños están presentes en su cuerpo sutil cuya aura destila un hermoso color violeta-azulado que resalta la belleza de sus ojos despiertos y alegres. Parecen los ojos del cielo. La Madre del Universo cuida de ellos y el Arco Iris los mece en su regazo de luz y les permite soñar los pensamientos de las hadas, duendes, gnomos y elfos que nunca se separan de ellos.

Racimos de estrellas y cometas juguetones los siguen, velando por ellos allá donde vayan. Los juegos y las risas se suceden en una espiral gigante de inocencia y naturalidad que trasciende a cualquier emoción dañina que hubieran podido sentir con anterioridad y la purifica, alquimizando su esencia para retornarla a su equilibrio original.

La vegetación del lugar arrulla sus sueños y abraza cada momento que viven como una bendición eterna. Ellos son el milagro de aquel lugar y éste les retorna con creces aquello que les ha pertenecido siempre por el hecho de ser y de existir.

Son niños que han perdonado el dolor sufrido y que ahora se abren a su luz interior y se sienten florecer en cada instante, sienten la vitalidad del ser como el mayor de los regalos. Pasean de la mano de su alma amiga y ellos le brindan sus palabritas inocentes y espontáneas las cuales revolotean con la energía de las alas de las hadas y se escapan hacia el firmamento hasta tocar el corazón de los ángeles emocionados con tal lenguaje infantil, que ellos encuentran divino y dulce.

Son niños que nos observan sin juzgarnos y nos animan a actuar desde el corazón, un lugar que no alberga dudas, donde se refugia nuestra certeza, ecuanimidad y sabiduría. Son niños que nos dicen que hay un padre o una madre en todos nosotros y que debe saber mirarlos con los mismos ojos que ellos nos miran a nosotros. También nos dicen que despertemos a la divinidad que reside en cada uno de nosotros y que aprendamos a escucharla para descubrir y disfrutar nuestra grandeza y brindarla a los demás.

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20 comentarios:

ion-laos dijo...

Qué hermoso cuento, muchas gracias. Me ha recordado a los niños índigo.
Para llegar a este estado hay que tener una gran tranquilidad y serenidad, no puede ser de otro modo.

Este es uno de esos cuentos, que los leeré muchas veces por su sabiduría y ternura.

Besos.

Teo Rada dijo...

"niños que nos observan sin juzgarnos y nos animan a actuar desde el interior"... hay que ser muy valientes para sostener una mirada tan limpia y vencer ese escalofrío.
Muy hermosos tus cuentos y relatos, iluminados y exquisitos.
Saludos.

Alma Mateos Taborda dijo...

Hermoso, muy hermoso. No te imaginas cuánto lo he disfrutado. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

*Luna de Medianoche dijo...

Muy bello cuento cielo
un beso

El Hada de los Cuentos dijo...

Bonito relato, lleno de sensibilidad y ternura. ¡öjala fuera verdad y esos niños llevaran esa vida allá donde se encontraran! Es impresionante ver la cantidad de niños que sufren por un motivo u otro en el mundo. Un beso

moderato_Dos_josef dijo...

Un cuento maravilloso y tierno Maria Jesús, ahora me siento mejor esta mañana... o mediodía y casi atardecer.
Espero que todo te vaya muy bien.

Un beso y un abrazo.

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola!
Un gran pensamiento echo letras.

Saludos de J.M. ojeda.
Buena semana.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola María Jesús

Es precioso este cuento. Yo quiero ser uno de estos niños y aprender lo que ellos ya han conocen.

Besotes.

AMBAR dijo...

Hola María Jesús, hace un tiempo que no paso a saludarte, he estado ausente por un largo tiempo, justo acabo de llegar hace dos semanas.
Muy interesante todo lo que escribes y mientras esta en casa pasaré a verte siempre que me sea posible.
Un abrazo.
Ambar.

Carmen Rosa dijo...

Hola MARÍA JESÚS
Qué alegría poder disfrutar de tus escritos llenos de tanta sabiduría y además preciosos. Gracias.
Un fuerte abrazo.

Alejandro Kreiner dijo...

Eliminando los rencores podremos volver a ser como los niños.

Saludos.

Carmen Rosa dijo...

Hola MARÍA JESÚS
Te espera un premio, si te apetece llevarlo date una pasadita por mi blog.
Besos

MAJECARMU dijo...

M.Jesús,tu cuento es una preciosidad y tu voz nos lo va dejando con su tono de cristal,de magia y alborada.
Me ha encantado y de alguna manera,es la esperanza,que apunto en mi poema,Lunas Negras.
Mi felicitación y mi abrazo inmenso,amiga.
M.Jesús

estrella dijo...

Hola Mª Jesús!!
Es maravilloso tu cuento...y tu voz!!
Está lleno de esperanza en los niños,nuestro futuro,sepamos mirarles como se merecen,con cariño,respeto y amor!!
Gracias por venir a conocerme,me ha gustado tu blog,te enlazo.
Un abrazo

JAVIER AKERMAN dijo...

Hermoso, un ensueño que desearíamos hacer realidad. Gracias, querida Mª Jesús, por hacernos soñar... ¿o nos trasladas a otra realidad, quizás?
Un beso.

Silvia García dijo...

Paso a devolver tu cálida visita como siempre y me encuentro con esta belleza.
Me ha tocado muy hondo, posiblemente porque mi infancia no fué felíz, he tenido que trabajar duro toda la vida conmigo, quizás termine algún día de despertar a la divinidad que reside en mí para disfrutarla y brindarla a los demás. Gracias!!
Un abrazo enorme
Silvia

TORO SALVAJE dijo...

Entonces yo debería ir también a ese planeta.

Besos.

TriniReina dijo...

Sería ideal que hubiese un lugar así. Es más, sería ideal creerlo al menos.
Hay tantos niños faltos de azules...

Besos

vuelo de hada... dijo...

Me gusto mucho este cuento, siempre he creído en lo mágico al punto de no perder la ilusión de que existe, sino dejaría también de ser niña.
Un abrazo

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Los niños son los espejos de esas hadas que nos sostienen desde la luz limpia y transparente de la unificación.




Gracias.