Poesía, reflexiones, positivismo y relaciones humanas, espiritualidad: textos para el alma, el corazón y la conciencia. Un espacio de luz donde serenar tu mente y dejarte llevar...
Escribir es una excelente terapia para dejar que afloren esos sentimientos guardados con celo y, por supuesto, una elección ideal para adentrarse en la paz del alma.
Érase una vez una mariposa que no podía volar, por más que lo intentaba le resultaba imposible, sus alas se habían quedado bloqueadas al igual que sus ilusiones. Nada dels hermoso valle donde vivía tenía sentido para ella: ni las flores, ni el riachuelo ni los frondosos árboles.
Se sentía tan frustada que ni tan siquiera tenía fuerzas para volar sin rumbo, simplemente, había dejado de volar y empezó a llorar pues había dejado de sentirse libre. Pero un hada recogió sus lágrimas y le prestó sus alas para que la mariposa emprendiera un nuevo camino en su vida y siguiera volando y sintiendo la agradable sensación del roce del aire en el cielo de las montañas. La mariposa quedó tan agradecida que nunca dejó de creer en las hadas ni en sí misma.
Es un ser lleno de luz y de belleza interior, predestinado al éxito, parece un ángel que ha nacido para descubrirse a sí mismo e implementar su potencial interior en el mundo.
Está predestinado a ser aquello para lo que nació y a demostrar el poder de su fe, de sus habilidades y de esa paz especial que ilumina su alma y su mirada.
Merece la oportunidad de ser él mismo, de desplegar el encanto de su magnetismo e ir sembrando el camino de sus sueños en forma de acciones y de huellas ancladas en el momento presente.
Esa criatura merece ser tocada por el corazón de un hada...
Revoloteas en mi corazón, entorno a mis emociones, bañadas de tu luz de ilusión, mientras permaneces espectadora de mis pensamientos inquietos.
Me muestras mi alma y me reflejo en su espejo donde me veo en plenitud.
Desde el silencio contemplo mi espectáculo interior, cuando tus alas se despliegan y una sensación placentera nutre cada latido y abro los ojos y te siento presente...
Los ángeles me arropan y filtran su luz en mis emociones y las siento ligeras, completamente en paz.
Los ángeles acarician mis pensamientos con tanto amor, que mi alma tiembla de emoción.
Los ángeles extienden sus alas en un movimiento de equilibrio y de seguridad, que se deposita suavemente en cada experiencia del día cuyas puertas permanecen abiertas para siempre a los seres de luz.
Me riegas con tus besos y me bañas con tu amor y tu ternura en un manantial donde fluimos serenamente.
Caminamos en un sendero de ilusón donde las nubes se han postrado en el suelo y lo han reblandecido.
Así que nos tumbamos en ellas y nos perdemos en ese olor a cielo...
Nos vemos soñando en dirección a las estrellas y seguimos el movimiento cíclico de la vida, transformándonos y cambiando en la evolución de nuestros días juntos, siempre a tu lado, pronunciando tu nombre.
Del corazón de una estrella nació una musa que se posó en los pensamientos de un aprendiz de hada. El aprendiz de hada había deseado por encima de todo llegar a ser una verdadera hada. Sin embargo, empezaba a dudar... Su magia todavía no producía efectos ya que le faltaba alcanzar la paz de espíritu producto de la seguridad y de la confianza en uno mismo.
Así que la musa le susurraba que aprendiera a sentirse en unidad y a conciliarse consigo misma y, por supuesto, a no tener miedo a algo tan sencillo como ser ella misma. A veces es mejor escuchar al propio silencio interior que al ruido que hacen las habladurías de los demás.
-Si te escuchas a ti misma, encontrarás la fuerza para creer en ti –le dijo la musa.
Desde hacía algún tiempo los comentarios despectivos hacia el potencial del hada por parte de algunos brujos y hechiceros, le habían hecho desistir de sus objetivos, desalentándola de sus intenciones…
Pero la revelación de su musa le hizo reaccionar, así que voló hacia arriba, con tanta energía que llegó al sol y desde la calidez de sus rayos, la musa le susurró al oído:
-Estás preparada para afrontar tu propósito y llevarlo a cabo con coraje-.
En ese momento, el sol le mostró su amor incondicional y la llevó hasta la estrella de la cual nació la musa:
-Yo nací aquí-le confesó-. Y tú también, aunque no lo sepas-, le confesó la musa-. Así que entra en tu estrella y aprende a verte tal como eras en tus orígenes, antes de que las energías negativas de otros te bloquearan. Penetra en tu autenticidad y muestra al mundo tu potencial para ayudar a los demás.
El hada se adentró en su estrella. La percibió como si, en realidad, se adentrara en sí misma, y se reflejó en el espejo de luz de su estrella. Vio a un ser tan hermoso -era su ser interior-, que se preguntó cómo había podido ocultar durante tanto tiempo su belleza interna…
Así que el hada dejó de convertirse en un aprendiz para convertirse en una verdadera hada, que junto a su estrella y la inspiración de su musa, desarrollaron rituales mágicos que conmovieron al mundo y al universo…