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martes, 5 de marzo de 2019

En la naturaleza con las hadas y los elfos

Me hallo en este lugar de ensueño, tan ligero, claro y hermoso que parece un portal de entrada al reino de las hadas. Los últimos rayos del sol acarician la hierba del bosque y la vuelven luminosa, confiriéndole un halo especial, mágico, que impregna todo el espacio vegetal. Incluso el agua del lago desprende esta belleza de la luz, como un vaho lumínico que aporta a este paraje natural una atmósfera idílica, radiante. Sin duda, la fuerza invisible de las hadas y los elfos custodia y protege este rincón. Me quedaria siempre aquí...

Mi mente permanece tranquila, libre de pensamientos y de preocupaciones. Desde este estado me resulta fácil cerrar los ojos, meditar, ir hacia dentro, pero respiro profundo y miro a mi alrededor. Prefiero seguir dejándome cautivar por el entorno. Tomo consciencia del momento. El instante surge como una flor inocente que se abre y ofrece sus pétalos a la existencia con una sonrisa. Percibo el palpitar de la vida en todo cuanto veo. Todo a mi alrededor reluce. Todo es vital, etéreo, vibrante, liviano, rebosa paz y frescura. ¿Estoy soñando? Pero oigo la voz de fondo de mi marido y los ladridos de mi perrita. Están jugando a lo lejos, mientras yo me relajo aquí. Agradezco infinitamente todo lo que me ha llevado hasta aquí hoy, a disfrutar ahora de estos breves instantes en paz. El silencio y el recogimiento de este lado del bosque lo convierte en sagrado y siento como me arropa con su túnica divina desde este templo natural que es la naturaleza, un legado digno de respeto. El mejor de los regalos para la humanidad. La naturaleza constituye una diosa a la que venero. Los seres elementales la protegen desde la antigüedad.


Visualizo un aura apacible y de bienestar en las personas en las que pienso ahora, mientras contemplo en mi mente como se van y se disuelven en luz, sonriendo, con una expresión amorosa. 

No quiero marcharme pero el sol del atardecer se pone tras las montañas y el encanto de la luz natural gradualmente va dando paso al anochecer y al frío. 


Mi perrita corre hacia mí. –Ya es hora de irnos- parece decirme en su lenguaje perruno.  

Autora texto e ilustraciones: María Jesús Verdú Sacases
Licencia de Creative CommonsTécnica ilustraciones: Pastel

domingo, 22 de febrero de 2015

Contactar con los elfos (y hadas). Segunda parte


Los elfos pueden contactar con los humanos cuando éstos están en contacto con la naturaleza o durante su tiempo de meditación. Se dice que son amantes del yoga, la meditación y los mantras. Valoran la literatura, la música que eleva el alma, son ágiles en sus movimientos, excelentes guerreros y defensores de la naturaleza por encima de todo. Además, son callados, reservados y no gustan de acercarse a los humanos. Pero hay excepciones, cuando en anteriores encarnaciones el humano al que se acercan fue uno más entre ellos (es decir un elfo, una hada u otro ser elemental) o bien porque el humano tiene muy buen fondo, es decir, es honesto, compasivo, íntegro, ama la naturaleza o bien tiene cualidades que lo convierten en una persona excepcional, especial y única.

¿Cómo conectar más profundamente con los elfos? Ellos pueden irlo indicando pero  probablemente lo harán en el tiempo de recogimiento de la persona. También  les resulta más fácil contactar con una persona cuanto más cerca esté de un lugar elevado: una montaña, pradera, río... es decir en la naturaleza. Detestan las ciudades pero tanto las hadas como los elfos pueden ir puntualmente allí, si fuera preciso para contactar con el humano objeto de su interés. Al igual que las hadas, a los elfos también les gustan los animales y sobre todo que las personas actúen conforme a su alma, que sean coherentes y auténticas. Se trata de aquellas personas que han aprendido a conocerse bien... Si eres de ésas, seguro que a un elfo puedes llegar a fascinarle... pocos humanos hacen lo que el ser pide pues normamente están sometidos a los dictados del ego, que les aleja de la belleza que el ser podría mostrarles tan sólo estando unos minutos completamente enraizados en el ahora, como las raíces de los árboles: acercándote a un árbol, puedes llegar a escuchar la sabiduría de su alma.


Imagen registrada*

A los elfos, como a las hadas, duendes, gnomos, etc.. no les gustan las cosas forzadas pues son contrarias a su estado natural de fluir, así que no puedes forzar el querer comprenderlo o que te desvele sus conocimientos, sino simplemente seguir a tu corazón y dejar que sea él quien decida cómo y cuándo acercarse a ti.

Para contactar con los elfos puedes ir al bosque, lanzar allí minerales y canturrear mantras. Lo importante es estar cerca de la naturaleza y no ir allí con un objetivo concreto sino simplemente hacer lo que el instante te pida sin esperar, sin planear, sólo abriéndote y siendo receptivo al regalo que el momento te traiga y, si no te trae nada, no pasa nada. A esto se le llama fluir y en este fluir estás tan libre y vacío/a a la vez, que das, sin darte cuenta, paso a que lo nuevo, lo auténtico, lo sublime. En este estado, lo sutil te resultará perceptible.

Los elfos gustan de las personas tranquilas y que solas están a gusto (aunque también lo estén en compañía). Así pues, en lugar de considerar la soledad como una maldición más bien la valoran para estar en intimidad con el instante y fundirse con él al igual que lo hacen cuando hacen lo que más les gusta, desarrollando, así, sus talentos y capacidades.

Mentalmente hazle saber a tu elfo que estás dispuesto/a a saber más de él y a compartir conocimientos ancestrales que a buen seguro él te tiene reservados y que no pueden ponerse al alcance de cualquiera.

No hay que tener prisa... estar en contacto con tu elfo te ayudará a desaprender, pues para que su conocimiento pueda entrar, debes vaciarte, haber dejado atrás toda la confusión, ideas obsoletas y la manipulación o confusión propia de la dualidad en la que estamos inmersos. Pídele a tu elfo que te ayude a tener más claridad y cuando menos te lo esperes, lo tendrás de nuevo delante de ti. Los elfos son bellísimos y no soportan los malos olores. Ten siempre que te sea posible en casa flores frescas o alguna fragancia suave, incienso... si así lo haces y tu corazón es noble, los seres elementales de la naturaleza protegerán tu hogar.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto e ilustración inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Pastel blando y lápices de colores

domingo, 9 de marzo de 2014

Las hadas y los animales marinos

Los animalitos del bosque te saludan esta mañana y aparecen ante ti con total naturalidad. Te sientes bien con ellos. Ahora mismo, además, estás embriagada por el suave aroma de las flores que se cuela en los pliegues de tu alma y te hace sentir especial. En plena naturaleza encuentras tu hábitat sagrado o tu lugar en el mundo. 

Imagen registrada*

Te bañas en aguas medicinales, terapéuticas en un santuario natural que pocos conocen pero tú respetas y amas el hábitat del planeta Tierra y por eso ostentas el privilegio de bañarte en sus aguas más puras y cristalinas. La temperatura caliente de estas aguas te relaja, sana tus articulaciones y tonifica tus músculos. Te sientes una privilegiada por poder disfrutar de este manantial sanador. 

Imagen registrada* 
 

Aquí trabajas por el planeta y por sus niños, ésos destinados a cambiar el mundo y que tú instruyes desde tu intuición natural en las hadas, elfos, duendes y  gnomos. A los niños les encantan esos seres pues les muestran como estar enraizados en el ahora y acceder al conocimiento supremo de cada instante. Comulgar con el instante y con la propia alma es uno de los secretos del autoconocimiento y de la elevación espiritual que no precisa necesariamente de la comprensión pero sí de la experiencia para autorealizarse, aunque al final gracias a la experiencia llega la comprensión global y holística de este organismo vivo que llamamos Tierra y que la convierte en nuestra madre desde que nacemos. Estás encantada con tu situación, con tu perfecto estado de salud y con el color brillante de tus ojos, iluminados de forma natural por la luz de tu alma salvaje, libre y hadada. 

Imagen registrada* 

Estás en la Tierra y no precisas del tiempo para manejarte según tu alma te guía. Todo contribuye a tu propósito y nada interfiere. Las flores siguen oliendo tan bien como siempre y sabes que eso es porque los ángeles andan cerca. El olor a fresco de la hierba de la pradera y de la tierra recién llovida te recuerda tus orígenes infantiles, la pureza y la ausencia de miedo de esos días. Poco a poco vas recuperando los recuerdos de antaño, cuando simplemente eras antes de que te condicionaran para ser lo que no eres ni debías haber sido. Es posible recuperarte y ser lo que has venido a ser. Los niños y los animales te ayudan y juntos formáis el mejor de los equipos en plena naturaleza. 

Imagen registrada* 

El clima cálido, fresco y lluvioso te gusta pues te hace sentir viva y a gusto en este idílico lugar cuyas ciudades están bien equipadas y disponen de todos los servicios que precisas. La sencillez y la humildad de sus gentes es tal que a veces lloras por la sensación de bondad que desprenden y más que personas, estas gentes te parecen ángeles sólo que son tan sencillos y modestos que no se consideran divinos pero tú hace tiempo que has percibido la divinidad en sus corazones y que eres consciente de su propio vuelo en el ser de cada uno de ellos. Por eso ellos aman su tierra, su gente, su familia, preservan el entorno, la naturaleza, las especies animales y vegetales y los admiras y respetas por todo ello. Son tus maestros: maestros del Respeto y de la Humildad, tanto niños como adultos. Los niños son niños sabios, destinados a ser grandes maestros espirituales desde el camino de la paz del espíritu y la creatividad del ser, de un ser amante de todo cuanto le rodea. 

Imagen registrada* 

Sientes palpitar el corazón de estas tierras en todas partes, en cada árbol, en cada río, en cada mar, en cada habitante, en cada volcán. Hoy los volcanes parecen querer hablarte y contarte historias de hace miles de años que pertenecen a estas hermosas tierras y a sus bellas gentes. Llévate un pedazo de piña a la boca y disfruta de su dulzura. Aquí todo es puro y limpio como el corazón de las hadas. Este lugar está repleto de ellas y por eso ellas te han traído aquí. Pronto entrarás en contacto con la cultura de los elfos y te convertirás en la vigía de la bahía: el mundo marino también precisa de ti. Delfines, horcas, morsas, focas, ballenas, pingüinos, cachalotes y demás se convertirán en tu corte habitual para transmitirte la sabiduría de los mares, esa que ahora comparten con sirenas y ondinas. Aunque siempre has preferido la tierra firme, se te pide que medites por los mares y que les envíes todo tu amor, ese amor que debes aprender a sentir por ti misma con tanta fuerza como la de las olas que baten en los acantilados.

Imagen registrada*  

Autora: María Jesús Verdú Sacases
Texto e ilustraciones inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustraciónes: Pastel/Acuarela

sábado, 15 de febrero de 2014

Elfos y duendes

Das las gracias por esta vida bendita, colmada de luz que experimentas en tu interior lo  cual hace que el dolor resbale y se esfume. La pista de baile se configura como ese escenario donde la danza se inicia confabulada con un presente que te hace sonreír y te sorprende por su inusitada perfección. Como si de una segunda piel se tratara, la existencia te abraza con cariño y se adapta a la ligereza de tu vuelo de hada con una facilidad sorprendente. 

Cada segundo es una oportunidad para desperezarte y desprenderte de lo que tanto te agotó y te consumió. Rebrotas como una flor alpina que aunque esté sobre la nieve, se recrea en el alimento de los tímidos rayos del sol a los que ella experimenta como lo más valioso. Así respiras tú tu realidad, incidiendo y sorbiendo en cada momento de positividad que viene a abrirte las puertas del cielo con los pies en la Tierra.

Aunque estos momentos a los demás les resulten intrascendentes, desde tu intimidad y tu espacio tú los abres como un regalo que los ángeles han envuelto para ti. Como una niña alegre, tomas lo que es tuyo y te diviertes con lo más sencillo pues te proporciona ese preciado espacio que tanto necesitas y donde reposa la luz de tu alma floreciente. Conservas esa frescura de las flores y adoras la soledad, la intimidad pues te permite disfrutar de un espacio espontáneo donde la vida se desarrolla con total naturalidad, atestiguada por tus guías elfos y los simpáticos duendes los cuales se asoman a la ventana de tu mundo y te piden que los dibujes. 

Sin embargo, el estar bien acompañada no altera tu mundo pues un equilibrio se ha posado en tu vida como el rocío se posa en las flores de las elevadas colinas cada amanecer. Te conectas con ese lugar especial donde reposa tu energía y al cual estás destinada a ir para reencontrarte con tus orígenes y alcanzar una mayor comprensión.

Dejaste de esperar y al haberlo dejado, estás creando el espacio donde tus pasos de hada están empezando a encaminarse de forma tímida pero resuelta.


Safe Creative #1402150152599

Autora: María Jesús Verdú Sacases
Texto e ilustración inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Pastel