viernes, 16 de septiembre de 2011

El príncipe del bosque


Aquí tienes el audio de mi cuento:

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Érase una vez un príncipe que harto de la vida tediosa, fácil y fastuosa de palacio, quiso experimentar el otro lado de la balanza. Así que partió para vivir solo en el campo. Con sus propias manos construyó una cabaña de madera en un claro en el bosque y empezó con su nueva vida fresca, sencilla y humilde. El príncipe adoraba despertarse con el canto melodioso de los pájaros, con la caricia de los rayos del alba y con el olor a tierra fresca que embriaga el bosque en las primeras horas de la mañana. Esas sensaciones lo conectaban con la protección del regazo de la madre tierra, la cual amparaba a su hijo a través de la belleza que irradiaba la naturaleza que el príncipe tenía el honor de presenciar en cada instante.

-Me siento el rey del bosque- murmuraba el príncipe, mientras sonreía para sus adentros.

El príncipe se sentía tan en paz consigo mismo y con el entorno natural y mágico que lo rodeaba que él, a veces, al atardecer parecía escuchar el latido que provenía del corazón la brisa, mientras ésta jugaba con los cabellos del monarca.

Cuando finalizó la construcción de la cabaña, el príncipe sembró la tierra y con esfuerzo y sudor, empezó a cosechar sus frutos.

Un día, se acercó a la cabaña un antiguo sirviente del príncipe y éste lo acogió en su hogar con olor a madera joven. El sirviente construyó en él un horno de piedra y de leña para cocinar pan y otros víveres que luego vendía en el mercado junto a los frutos que daba la tierra de cultivo. Ambos trabajaban duro y su recompensa era la paz que sentían en su corazón y la ligereza y la liviandad con que experimentaban el ser tan lejos ahora de los entresijos, de las murmuraciones y de la algarabía de palacio.

El sirviente también construyó un pequeño granero junto a la cabaña. A veces notaba que pequeñas cantidades de grano desaparecían pero eran tan insignificantes que se olvidó del asunto.

El príncipe y su sirviente, ahora amigo, acababan tan cansados al llegar la noche que no notaban la presencia de unos discretos y minúsculos seres que durante la noche colaboraban en las tareas de limpieza del hogar. Un día el príncipe no podía dormir y los descubrió y vio como varias alas se marchaban revoloteando a gran velocidad y con nerviosismo para esconderse en el reducido espacio entre las cortinas y los cristales de las ventanas en un movimiento en zigzag que no parecía propio de los insectos. Sin embargo, el príncipe no le dio importancia.

Al despertarse, en la cabaña se recibió un mensaje del pregonero del reino anunciando el bautizo del sobrino del príncipe. No podía faltar. Así que el príncipe y su sirviente asistieron al evento con gran ilusión. Fueron recibidos en palacio con pompa y honores y, acto seguido, pudieron conocer a la encantadora criatura protagonista de la fiesta.

El príncipe y su sirviente se quedaron a solas con el bebé, mientras éste sonreía, pero era una sonrisa especial. Entonces ambos se dieron cuenta de que el niñito no les sonreía a ellos sino a los seres de luz que había tras ellos: hadas, duendes y elfos que no habían podido resistir la tentación que deleitarse con la presencia del niño y jugar con él.

El príncipe y su sirviente se retiraron silenciosamente para permitir tan tierna escena. Sin duda, ellos no habían acudido solos a la fiesta. Los habían seguido los seres de luz que cada noche bendecían con su presencia el hogar del príncipe.

-Ellos son los que se comen el grano que desaparece del granero –pensó el sirviente.

-Ellos son los que limpian la cocina por las noches –pensó el príncipe.

Pero ambos guardaron el secreto.

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15 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Me has transportado a la etapa infantil de la inocencia, cuando los cuentos no eran tales, sino retazos de realidad en mi mente. Saludos.

delfin en libertad dijo...

Siempre que entro a tu blog, vuelvo a ser niña y eso me refresca el alma y aliviana el sendero. Gracias por compartir tanta belleza! Un fuerte abrazo!

MARIA DEL CARMEN dijo...

Hola hadita,
Hacia tiempo que no pasaba a saludarte , pero no por eso he llegado a olvidarte.
Te quiero dejar un gran rastro de destellos llenos de carino.
Hasta pronto y miles de gracias por tus visitas.
Miles de besos!!!

Nerim dijo...

Un hermoso cuento narrado maravillosamente.

Un abrazo

Alma Mateos Taborda dijo...

Precioso. Me ha encantado. Un placer inmenso leerte, Un abrazo.

Laura Aviñó dijo...

Hola, gràcies per passar pel blog!
Salutacions : )

Duarte dijo...

Con un castillo así da gusto ser Principe...
Vaya peripecias y aventuras que has hecho vivir a buen de este Principe.
Cuando el niño cuente lo que vio!...
Capacidad la tuya, amiga mía, para crear cosas tan bellas... gracias.
Un gran abrazo y mi admiración

El Hada de los Cuentos dijo...

Un bonito relato impregnado de fantasía. Sencillo, pero lleno de magia.Un abrazo, Mª Jesús

ion-laos dijo...

No hay nada como conseguir las cosas con tu propio esfuerzo y que los amigos te lo valoren y te ofrezcan su ayuda desinteresada.

Precioso cuento, la niña que hay en mí ha disfrutado mucho.

Buen comienzo de semana, besos.

Juan Escribano Valero dijo...

Amiga María Jesus: El motivo por el que tardo tiempo en visitarte es que estoy pasando una racha que otros llamaría mala, yo digo que solo es distinta.
Otro cuento para mi colección y para contarselo a mis nietos cuando vienen a verme. ¡Gracias María Jesús!
Un fortisimo abrazo

Maria Eugenia dijo...

Hola Hada

Son los niños y las almas con un corazón limpio e ingenuo quienes pueden ver a estos seres llenos de luz que hacen tanto por nosotros.

Bonita historia la que nos has contado.

Besotes.

Rosana Marti dijo...

Que precioso y mágico cuento. Ayer publiqué otros seres de los bosques que cuidan de los árboles y de los alrededores, ayudan a las personas, me refiero como no a los faunos, que muchas personas los ven como seres malvados, pero no lo son. Un placer como siempre leerte amiga mía, hay magia en ti porque eres especial.

Un beso mágico con la esencia del cariño de las hadas y el mío propio.

Juan Escribano Valero dijo...

María Jesús: Preciosa la oracion de ANGEL DE LA GUARDA la usaré yo también.
Gracias
Un fuerte abrazo

Franziska dijo...

La magia del mundo de las hadas y lo más asombroso que un príncipe quiera trabajar de la forma en que se narra en este cuento, el relato que es de un realismo formal, como se realizan las actividades de la vida diaria, y la lucha por conseguir lo más básico, se desarrolla en el ambiente más apacible, de lo mágico, pues intervienen las hadas, los duendes y los elfos. Así, me gustaría a mí irme a vivir en medio de la naturaleza. Pero ¿vendrían las hadas a ayudar a este ser tan desconfiado como yo soy? Me imagino que no. De cualquier manera, mi edad impide determinadas aventuras...prefiero en el invierno, estar calentita; y en verano, al abrigo del calor sofocante y de la invasión de los mosquitos.

No me hagas caso. Es un cuento muy bonito. A mí me ha entretenido mucho leerlo pues estaba preocupada con los problemas que le podrían surgir a tan ingenuo príncipe. Menos mal que todo se ha solucionado bien.

Un abrazo. Franziska

delfin en libertad dijo...

Hay seres terrenales a los que hemos creído como ángeles, pero luego nos muestran su verdadero rostro.
Creo en los ángeles, esos que nos acompañan y cuidan con su amor infinito y sosegado, acunando nuestran alma cuando pasamos trayectos difíciles. Creo que fuí dura con ese calificativo. Gracias de nuevo por tu presencia y por darme la oportunidad de leerte. Abrazos.