viernes, 20 de mayo de 2011

El hada y el ser alado de alas plegadas


Érase una vez un ser de luz alado que había olvidado que lo era de tal modo que la tristeza anidaba en su corazón y había dejado de volar, de hecho, ni tan siquiera podía hacerlo en sueños. Durante el día se sentía triste y las noches se las pasaba llorando pues todo le producía tristeza incluso la contemplación de las estrellas del firmamento. Era un ser tan sensible que tenía miedo de que el Universo perdiera su equilibrio y las estrellas se vinieran abajo.

Un día se cruzó con un hada y ésta le preguntó el motivo de sus lágrimas y la criatura le habló sobre sus miedos.

-Sin embargo, tu miedo a las estrellas impide que puedas ser capaz de ver la hermosa luz que irradian. Y no la puedes ver porque tampoco reconoces la luz de tu interior, tus lágrimas la ocultan –le dijo el hada.

-Mi interior está vacío y mis alas replegadas. A veces lloro tanto que mis lágrimas las mojan–le confesó el ser alado.

-Sin embargo, yo veo tu luz y te veo volando hacia las estrellas –le confesó el hada.

El hada le dio la mano y una ola de amor se trasladó al corazón de aquel ser divino que no había sabido reconocer su divinidad ni la misión del alma. El ser estremeció pues estaba sintiendo el don de la vida, el milagro de la existencia en la belleza y la sutileza del instante, aquella que nace del silencio interior, del amor por uno mismo y de saber honrar el momento. El hada le transmitió la semilla de la autoestima y de la apertura a la magia del momento, el ser la tomó en su corazón y abrió sus alas para decirle adiós a la tristeza. Ahora se sentía libre y ligero, ya no tenía necesidad de llorar de forma compulsiva. Esa noche el ser alado abrió los ojos como platos al contemplar la belleza de las estrellas y se preguntó a sí mismo como había podido permitir que las preocupaciones le apartaran de vivirse a sí mismo en todo su esplendor y de experimentar su poder luminoso y radiante, ese poder que ahora le mostraban las estrellas. Su aura era tan potente que podía atravesar el Universo y fue entonces cuando el ser voló hacia las estrellas y cuenta la leyenda que se enamoró de ellas y que ahora él es el guardián de cada lucero del cielo, la misión que le había sido encomendada a su alma.

Safe Creative #1105209263665

15 comentarios:

La Gata Coqueta dijo...


Los torreones para los castillos
los castillos para el sielencio
las estrellas para el firmamento
y para los amig@s mis sentimientos.

Feliz fin de semana!!

María del Carmen

Adolfo Payés dijo...

Con este hada escrita me quedo..



Un placer leerte.

Un abrazo
Saludos fraternos...

Que disfrutes el fin de semana..

DulcineaMalvada dijo...

Me siento tan identificada que... una lágrima pasea por mis mejillas...

Que manera más bonita de devolver el aútoestima...
Yo estoy en un punto que quiero ver la luz, a veces la veo, otras se apaga... y otras parece que parpadea...
Me gustaría muchisimo poder volar día a día, y ver la luz en toda su dimensión, me está costando un mundo...

Muy bonito Maria Jesús, realmente bonito...

*Luna dijo...

Como siempre un hermoso y magico texto me encanto muy dulce
un beso corazon

Lluvia dijo...

Me encanto, demasiado bien =)

Un Saludote =)

María dijo...

Universo hay en tus escritos de luz y de vida.

Un beso enorme, preciosa.

Duarte dijo...

Las ilustraciones ayudan a entender, o a ver las cosas con otro tono. La luz que incide sobre la imagen me hace imaginar esa Hada alada. Que grande la fuerza de tu palabra!
Siempre el amor y las buenas intenciones. Enamorarse de las estrellas, como no! Enamoran, cautivan.

Besos

Arwen dijo...

Me quede enamorada de tu relato...es bellisimo...a veces necesitamos un empujón de amor para darnos cuenta de las cosas maravillosas que poseemos...besitos cariñosos...

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias María Jesús, me ha hecho feliz tu visita, he visitado tus poemas no todos , te he leído unos pocos y son muy bonitos.
Gracias
Con ternura
Sor.Cecilia

Taty Cascada dijo...

¡Qué importante es amarse a uno mismo!, para comenzar a sentir la luz de las estrellas. De nuestro propio amor, se genera el amor universal.
Un beso para ti.

TORO SALVAJE dijo...

Que historia tan bonita.
El final es una maravilla.

Besos.

MAJECARMU dijo...

Ser consciente de nuestra luz,de nuestra valía y espiritualidad hará posible el milagro.
Precioso cuento,amiga.Siempre nos impulsas hacia el infinito,es bueno sobrevolar las circunstancias y dejarnos llevar por los sueños.
Mi gratitud y mi abrazo inmenso siempre,tocaya.
M.Jesús

Nacida en África dijo...

Hay veces que el miedo a las cosas nos cierra muchas puertas que atravesándolas nos permite apreciar la belleza. Deberían de haber más hadas.

Brisas y besos.

Malena

Steki dijo...

Qué placer leer tus historias de hadas, María Jesús. Brindan paz.
Un beso grande.

Estrella Altair dijo...

Luces de hada , amor, autoestima, estrellas, me gusta...

es una buena misión para ser desempeñada.. guardian de luceros en el cielo.

besos