viernes, 21 de enero de 2011

La compasión según las hadas



La compasión se ancla en el respeto y el amor. La verdadera compasión nace del claro entendimiento y de la percepción consciente de la situación ajena. De este modo, la compasión no impide ver la fortaleza y el coraje que puede habitar en el corazón de persona objeto de compasión, a pesar de todo, y nunca cae en el menosprecio o la indiferencia de quien la siente. Y desde esa compasión, puede generarse la ayuda necesaria para que ese potencial de fuerza interior pueda aflorar y dar paso a su manifestación. Si eso sucediera, la compasión se convertiría en admiración, una admiración nacida del respeto y del reconocimiento de las cualidades del otro.

Este es un cuento inspirado en este tema:

“Érase una vez una mujer que enviudó y siguió viviendo con sus dos pequeños en la granja en el campo, que había compartido durante tantos años con el que había sido su marido.

Ella sacó fuerzas para tirar adelante su propiedad y la crianza de sus hijos. Se levantaba temprano para llevar a cabo las tareas del hogar, ocuparse de sus hijos, cuidar a los animales de la granja y labrar las tierras. En lugar de sentirse desesperada pedía ayuda a los seres de luz que habitaban el bosque que rodeaba sus tierras y, aunque, a veces, ella lloraba por el sacrificio que le costaba afrontar la situación, ella no se olvidaba de bendecir y agradecer todo lo que le quedaba, mientras sentía la luz de los espíritus bondadosos del bosque que la protegían.

Un día un leñador llamó a su puerta y le pidió cobijo y comida a cambio de su trabajo en la granja familiar. La mujer asintió y se alegró pues gracias al trabajo del leñador, ella disfrutaría de más tiempo para cuidar de sus hijos. Entre el leñador y la mujer nació una relación de respeto y cordialidad.

Un rico mercader cuya mansión estaba al lado de la granja de la mujer, hacía tiempo que venía observándola y, aunque al principio, él había sentido compasión por ella, eso no le había impedido percibir la fuerza, el coraje y la ternura que residía en el corazón de esa mujer que él había pasado a admirar por su dedicación, perseverancia y tesón en todo cuanto hacía.

Un día el mercader pasó a saludarla y le transmitió su respeto por ella, pues su actitud ante la situación que le había tocado vivir era una lección de confianza en sí misma y fortaleza que aprender.

La mujer le agradeció sus palabras y el mercader le dijo que en su finca había un enorme cobertizo con tierras anexas que ya nadie utilizaba y que estaban abandonados por lo que propuso a la mujer y al leñador, si les interesaba trabajarlas con la única condición de contribuir a su conservación y mantenimiento a cambio de la obtención por parte de ellos del fruto de su trabajo. El leñador tenía un familiar a quien interesó también la oferta y todos aceptaron la propuesta. Con la ayuda de ellos dos, la mujer continuaba teniendo tiempo para disfrutar de sus hijos, simultaneizándolo con el trabajo en la granja y el cobertizo, el cual convirtieron en una cuadra de caballos.

Con los años, el mercader murió sin descendencia y sus propiedades fueron legadas a quienes las trabajaban. Cuando los hijos de la mujer crecieron, también se ocuparon de las tierras, agradeciendo cada día a la madre tierra la bendición de cuidar de tan bellos pastos para sus animales.
La mujer nunca volvió a casarse pero era feliz con su vida pues se sentía enormemente próspera.

Gracias a su trabajo y a la ayuda de los espíritus del bosque, ella había conseguido mucho más de lo que nunca soñó y además estaba rodeada de personas con quienes la unía: una relación de amor con sus hijos, y de cordialidad de trato y afinidad con el leñador y su ayudante. Ella percibía que la vida le había regalado autenticidad y verdad por lo que se sentía enormemente compensada y cada mañana le sonreía al sol, mientras cruzaba sus manos sobre el corazón y decía gracias en silencio pues la compasión del mercader le había traído esperanza y cambio en su vida.”
Safe Creative #1012318170275

Cuento publicado en mi libro Cuentos de Hadas para niños y adultos editado por Bubok Publishing, S.L.

24 comentarios:

Lidia M. Domes dijo...

En Constelaciones, nos preguntamos: Ésto que le digo...¿hace fuerte a esta persona? y a mi, me hace fuerte? si es así, lo digo....


Hermoso el cuento!!!!

Un abrazo!

Josefa dijo...

Me ha encantado el cuento.
Con la perseverancia y el trabajo se consigue la estavilidad economica y la satisfación del deber cumplido.
Gracias por tu visita.
Visitaré tus blog y cn tu permiso
publicaréen mi blog, algúno de tus escritos.
Un afectuoso saludo.

MAJECARMU dijo...

M.Jesús,estoy segura de que los buenos espírius nos ayudan cuando ponemos buena voluntad,confianza y gratitud cada día.
Te diré que,mis hijos se fueron a paises extranjeros solos,tan sólo llevaban su título universitario.Allí han encontrado cada uno buenas personas,que les han orientado y ayudado.Cuando los veo y hablo con ellos por skype,doy gracias a Dios,porque son dignos y honestos y la vida los ha bendecido.
Te agradezco tu comentario,sabes que me tienes siempre muy cerca.
Te dejo mi felicitación por tu cuento sabio y curativo.
Mi abrazo grande siempre.
M.Jesús

Marina-Emer dijo...

Muy hermosas tus Hadas...Muy agradecida por tu visita… bellas palabras
Y esa amistad que siempre puedo ver en tus
Comentarios a mi blog…yo admiro tu post
Y tengo una gran simpatía y cariño a tu
Persona.
Gracias sobre todo por tu amistad.
Un abrazo
Marina

Hada Saltarina dijo...

Planteas la compasión a través del respeto. Interesante cuestión. Respetar al otro, saberle capaz, no está exento de ofrecerle una ayuda que le permita desarrollarse sin anular su personalidad. Tema difícil, no obstante. Un abrazo

OZNA-OZNA dijo...

muchisimas gracias por regalarnos tan bellisimo cuento, esta asturiana te manda un besin muy grande y te da las gracias por ello.

Taty Cascada dijo...

Qué hermosa palabra...compasión; pero es aún más bella si la hacemos parte de nuestra vida, si forma parte de nuestro corazón.
Un beso.

*Luna dijo...

Muy bello cuento preciosa entrada
un beso corazon

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un fin de semana más me tienes paseando entre tus cosas. Siempre geniales. Buen weekend.

Saludos y un abrazo.

Marina-Emer dijo...

hola aqui de nuevo...Con todo mi cariño te deseo un feliz fin de semana
Las hojas del calendario van cayendo pero
Tus elogiosas palabras caen en mi corazón
Después de leerlas en tu comentario…gracias
Un abrazo
Marina

Silvia García dijo...

Muy interesante todo María Jesús, reflexión y cuento.
Comparto totalmente con lo que dices, el Dalai Lama es una de las personas que más trabaja con la compasión.
Un abrazo y buen finde
Silvia

Catalina Zentner dijo...

Un viaje mágico me trae hasta tus hadas, María Jesús.

Abrazos,

Estrella Altair dijo...

No puede ser mas real, trabajo, constancia, amor confianza

tiene razón el cuentecito.

Un beso

Silvia Cristina dijo...

Bellísimo texto...me emocioné al leerlo....

Ella percibía que la vida le había regalado autenticidad y verdad por lo que se sentía enormemente compensada y cada mañana le sonreía al sol, mientras cruzaba sus manos sobre el corazón y decía gracias en silencio pues la compasión del mercader le había traído esperanza y cambio en su vida.”

Cariños

Silvia Cristina

AlegriadeQuerer dijo...

hola pasa a saludar y dejarte mi alegria.

Néctar de lluvia dijo...

Es que para sentirte plena y querida no se necesita a un marido. Con estar rodeada de gente que te aprecia y respeta y a la que tu aprecias también, y despertar cada mañana con ganas e ilusión por hacer cosas es suficiente.

Un abrazo hadita.

TORO SALVAJE dijo...

Otro cuento lleno de sabiduría.
Y muy hermoso.

Besos.

luna dijo...

En la sencillez y la honestidad está la vida esta mujer no pretendia nada, simplemente queria tener más tiempo para cuidar de sus hijos y no solo esto pudo cumplir sino, que pudo contribuir junto al leñador y el pariente cultivar esa tierra y la suya que tanto amaba, el bosque y sus habitantes fué su mayor ayuda y milagro.

besitos

luna

campoazul dijo...

Esta genial el cuento, demuestra que con confianza y trabajo hecho con amor y dedicación se pueden conseguir los objetivos deseados..., y más si buena gente te echa una mano. Muy bonito.

Besitos.

La Gata Coqueta dijo...

Fiel a mis paseos semanales, me introduzco por tu pequeña ventana de la mañana, en compañía del alba, cual manantial que emana emociones constantes al leer las entradas que dejas para deleitar la sensibilidad posiblemente acurrucada bajo las espigas doradas de la confraternidad...

Y quedamente te saludo para que este día sea pleno de dicha y sosiego para ti y para todos los que te siguen.

Un abrazo de magnolias para ti, que al ser contempladas, te devolverán la belleza de un espacio absoluto...

María del Carmen

JAVIER AKERMAN dijo...

Mi querida Mª Jesús, emocionas con tus cuentos. Leeré tu libro. ¿Te gustaría publicar en Galicia?
Un abrazo.

Juan Escribano Valero dijo...

Hola mi Hada Buena: El la educacion de nis nietos tubas a tener aqgo que ver, el cuento de hoy lo empleare para resaltar el valor del trabajo.
unabrazo

Arwen dijo...

Me ha emocionado este bellisimo cuento querida amiga...de un corazón tan lleno de amor como el tuyo nacen estos relatos únicos que nos enseñan a ser mejores personas, gracias cielo...eres una linda persona...besosssss con cariño...

Cecy dijo...

Que bonito cuento.
Un mensaje muy sabio.
Cuanto que aprender tenemos, verdad?

Un beso!