domingo, 11 de enero de 2015

Cuento de la sirena y el niño buceador

Érase una vez un niño que adoraba el mar. Solía bucear para admirar y recrearse en el mundo marino y lo hacía con tanto amor y respeto que hacía unos días que venía siendo observando por una sirena. Un día ella se le acercó, atraída por el corazón sensible y la autenticidad que irradiaba el niño. El niño la saludó y le pidió que fuera su amiga en sus inmersiones acuáticas. La sirena lo acompañaba y le mostraba tesoros ocultos, sabedora que podía confiar en el alma noble y bondadosa del niño.

La sirena disfrutaba de largas estancias en el mar y breves, en cambio, en el aire, junto al niño y, el niño, a la inversa, aunque cada vez conseguía alargar la duración de sus viajes al mar gracias a la creciente capacidad d
e sus pulmones. En cierta manera, ambos permanecían en el mar y en el aire de forma opuesta, la sirena más en el mar y menos respirando en el aire, y el niño, al revés pero era como si el destino hubiera reunido a ambos para conciliarse con sus opuestos.

La sirena le contaba cuánto le dolía la contaminación que envenenaba el fondo marino y el niño le respondía que cada vez existía una mayor conciencia ambiental pero que aún quedaba camino por labrar.

Imagen registrada*

Por las noches, la sirena recorría los caminos relucientes que la luna y las estrellas tejían en el mar para llenarse del magnetismo y de la energía de la luna y repartirla después en las profundidades. Se preguntaba cómo sería caminar, sentir la tierra bajo sus pies, cómo sería respirar el aire siempre, escuchar sonidos que no fueran los marinos o percibir la caricia del viento o el susurro del aire en el oído. A su vez, el niño antes de dormirse pensaba en su sirena, en cómo debía estar disfrutando del eterno contacto con el agua y la sensación de ligereza, liviandad y libertad que otorga el deslizarse en el arrecife coralino, nadando entre la belleza y el colorido de las especies que lo habitan. Se preguntaba cómo sería no sentir nunca el peso del cuerpo, ¿tampoco sentiría ella el peso de las emociones?

Por la mañana el niño se zambullía en el agua y su sirena esperaba a su invitado para seguir compartiendo con él los secretos del océano y así, entre ellos, fue creándose este punto de encuentro hasta el día de hoy.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto e ilustración inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Acuarela y sal gorda
Cuento extraído de mi libro de descarga gratuita Cuentos de hadas para niños y adultos

9 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola María Jesús.
Maravillosos opuestos, rica y creativa tu imaginación, precioso el cuento, en el que se encierra la realidad de mundos diferente y la curiosidad de saber como es la vida en cada uno de ellos.
Un abrazo.
Ambar

©Laura Caro dijo...

Lindo encuentro de opuestos ...
Un abrazo.

Ligia dijo...

Queda mucho por hacer en el medioambiente, pero poco a poco. Bonito cuento y linda amistad. Abrazos

Kasioles dijo...

Bonito tu cuento y valoro tu ingenio, siempre nos entrará la curiosidad de cómo serán esos mundos distintos.
Cariños en un fuerte abrazo.
Kasioles

PEPE LASALA dijo...

Me encanta tu creatividad y la forma en la que nos la transmites Mª Jesús. Me quito el sombrero, me ha encantado. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

Ricardo Tribin dijo...

Una gran composición que propende porque cuidemos nuestro medio ambiente pues si no esto se acabara tarde o temprano.

Gran abrazo.

..NaNy.. dijo...

Hola paso de visita y como siempre impresiona el leer tus cuentos que capacidad para escribir y también es un placer pasar. Saludos

Magdeli Valdés dijo...

Un mágico encuentro...que el hombre al fin encuentre que su sirena interior
le guíe a buen hacer por todos los seres que pueblan la Tierra
me encanta imaginarme esos arrecifes de corales , d e peces de colores y toda la vida glamorosa del mar conocido y cuanto más lo desconocido...hay peces monstruitos hermosos llenos de luz...
supongo la sirena sabe de eso y tantos misterios más...

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Mágico regalo.
En los opuestos llega a encontrarse la Divinidad,

FELIZ 2015!!!

Un fuerte abrazo.