viernes, 11 de junio de 2010

La luz de los ángeles y de las hadas



El perdón es una herramienta para sentir nuestras alas de libertad y despojarnos de cargas absurdas de arrastrar. Son cargas que nos hunden más y más en el fango de nuestra prisión mental donde el ego se complace en someternos sin percatarnos de ello. Con el perdón llega la consideración por quienes nos dañaron o, al menos, pensar en ellos con respeto y compasión. Esta nueva visión provoca cambios de comportamiento no sólo en nosotros sino en los demás. Se trata de una actitud que nos ennoblece.

Los destellos del corazón de un hada o de un ángel emiten vibraciones de compasión y de amor incondicional por todos los seres vivos, sobre todo, porque tienen la facultad de mirar desde su ser directamente al interior de emociones ajenas que necesitan ser sanadas y transformadas para su mayor bien y evolución. Por tanto, abrirse a estos seres posibilitará un cambio interno con efectos proporcionales en la realidad exterior.

Sentir su abrazo de luz es una bendición que nos abrirá a una nueva percepción del mundo y sobre todo a un arraigo del poder de la imaginación en la semilla de cada una de nuestras experiencias.

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sábado, 5 de junio de 2010

El respeto del corazón


Una lección que nos brindan las Hadas y los Ángeles es que cualquier situación que nos pone a prueba vivida desde la paz interior y apelando a nuestra fortaleza interna y flexibilidad puede ser superada con creces, sobre todo, si nos abrimos a nuestra capacidad de adaptación. El hecho de visualizarla en momento presente como algo transitorio contribuirá a sentirnos aliviados y seguros de nosotros mismos. La seguridad y la confianza que nos aporta el vibrar desde el corazón es la llave que nos acercará al conocimiento sobre nosotros mismos, ese conocimiento que a veces nos resulta desconocido.

Se trata de un conocimiento difícil de adquirir pues cuando no se ha educado a la mente en el autodescubrimiento interior, resulta extraño mirar al corazón y practicar la consciencia atenta tanto dentro como fuera. En este proceso, vamos a tener que vérnoslas con ego, que no va a renunciar fácilmente a la soberanía y al control que ejerce en nosotros.

Los seres de luz nos guían desde el pensamiento a través de la voz interior y nos impulsan a ser sinceros con nosotros mismos para sentirnos en unidad con el alma y expandir nuestra espiritualidad en nuestro beneficio y en favor de los demás. Ellos abren posibilidades en nuestro fuera interno que las exigencias, las creencias y los prejuicios del exterior aniquilarían. Ellos nos miran sin juzgar, sin etiquetar, algo que nosotros podríamos aprender a hacer con nosotros mismos y con nuestros congéneres pues nos enseña a mirarnos y a mirar a los demás desde el respeto del corazón.
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sábado, 29 de mayo de 2010

Sobre las Hadas y los Ángeles


Las Hadas y los Ángeles nos abren la puerta a la paz y a la transformación interna. La llave es la meditación, el silencio interior y la fe en que todo nos conduce a lo que es mejor para nosotros. La sorpresa es que el modo no suele ser el previsto y por eso a veces nos sentimos perdidos hasta que aprendemos a entender el porqué de lo que nos pasó. Pero ello no debe crearnos angustia, sino más bien conectarnos con la emoción de lo inesperado y con el desapego al ego que nos maneja a su antojo y nos empuja a comprenderlo todo como a él le conviene. El ego nos habla de separación y de protagonismo, las hadas y los ángeles, de unidad con nuestra luz interior y con cuanto nos rodea. Estos seres nos animan a conectar con nuestro ser esencial, aquello que realmente somos sin dejarnos afectar por los prejuicios, la aprobación y las exigencias de los demás.

Desde el pensamiento calmo y sereno se hace más fácil vislumbrar y adquirir esas lecciones que a veces nos apesadumbran y que requieren de tanto tiempo para su aprendizaje e integración. Concentrarse en el momento presente, perdonando el pasado y fluyendo en la atención consciente es un salvoconducto al autoconocimiento, la autoestima y la fe en uno mismo. Recuperar la fe en nosotros mismos nos llevará a recuperar la confianza en los demás, aceptándolos tal como son, de igual modo que lo hacemos con nosotros mismos, sin forzarnos ni intentar cambiarnos a contracorriente, simplemente ser y dejar ser.

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Aquí os dejo un video sobre los seres feéricos. Espero que os guste:

sábado, 22 de mayo de 2010

Afirmaciones de las Hadas del Momento Presente



La quietud se aposenta en cada pliegue del corazón, al respirar al unísono con el equilibrio de la energía celestial.


Cada latido emana del centro de conexión con la infinita energía en unidad con el Universo.


La respiración consciente nos sintoniza con la luz interior, calma y bella.


Cada pensamiento se filtra en el sosiego y la totalidad del momento presente.


El ser interior florece con la autoconfianza y el sentido de libertad que hermana a las almas en paz consigo mismas.


La creatividad es ese don que las hadas os regalamos cuando se fluye de forma natural al descubriros interiormente.

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viernes, 14 de mayo de 2010

Las Hadas del Momento Presente


Las Hadas del Momento Presente acarician cada minuto como si fuera un sueño y lo envuelven con un halo amoroso, abrazándolo y acunándolo como si fuera un tesoro.

Estas hadas ven tu alma desde lo profundo del ser interior.

Ellas son esos seres que transitan nuestras emociones para ayudarnos a recobrar nuestro estado natural de paz interior.

Su vibración nos recorre el corazón dejando tras de sí una estela de magia que nos abre a la dulzura del ahora.

Estas hadas están en la brisa y siempre te rodean con su presencia de luz, sus alas te brindan confianza, pero su voz no resuena fuera sino dentro de ti.

¿Las escuchas?

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sábado, 8 de mayo de 2010

Para Uriel


Uriel


Adéntrame en la mirada del momento presente, que se acuna en el corazón del Universo y se mece en el vaivén de las olas de la conciencia plena y atenta.


Guíame en la dirección de la luz del alma con paso seguro y vibrante desde la posición del amor y la aceptación.


Ayúdame a liberarme de los juicios, de las etiquetas y a transmutar lo que no me nutrió en el pasado.


Déjame sentir tu vuelo rasante cerca de mí, tus susurros angelicales y tus palabras presidiendo mis sueños.


Permíteme clavar el ancla y enraizarme plenamente en el ahora, viviendo cada perspectiva en toda su amplitud y encontrando el punto de equilibrio desde una mente en paz.


Impulsa con tu poder mis emociones hacia la quietud y la ligereza que otorga el Universo a los de pensamiento desapegado.


Elévame hacia la libertad y la confianza que tus alas me brindan en la dirección de la expansión y el crecimiento.


Instrúyeme en el trabajo con la luz, acércame a aquellos que lo comparten y muéstrame la serenidad de tu fuerza angélica.


Interconecta los acontecimientos para mostrarme la magia de la vida.


viernes, 30 de abril de 2010

La princesa y el tambor


Érase una vez una princesa que al alba escuchaba tocar un tambor con un sonido tan profundo que parecía que provenía del corazón de la selva… La princesa había enviado a varios de sus súbditos a explorar el territorio en busca de quien pudiera tocar ese tambor cuyo sonido era tan rítmico, sensual y armónico, que le tenía robado el corazón. Sin embargo, todas las búsquedas resultaban infructuosas pues nadie conseguía encontrar al artífice de tanta belleza melódica. Así que la princesa se sentaba cada día en su trono real rodeada de sus asesores para tratar sobre la procedencia de ese sonido de tambor que tan embelesada la tenía. Pero nadie sabía nada. Además, para sorpresa de la princesa, quien más claro y alto podía escuchar el tambor, era ella.

Por las noches siempre rogaba a las estrellas para que los súbditos a quienes ella enviaba para descubrir el origen de este misterio, regresaran con buenas noticias. Pero noche tras noche y día tras día el misterio continuaba sin resolverse.

-¿Quién toca ese tambor? –se preguntaba ella-. Lo siento tan profundo que es como si yo hubiera nacido para bailar junto a él eternamente. ¿A dónde me llevará este baile? –continuaba preguntándose nuestra princesa.

Seguía la princesa tan centrada en este asunto que los cortesanos murmuraban que quizás ella estuviera hechizada.

Sin embargo, un día un joven vestido con harapos se presentó a las puertas de palacio y empezó a tocar su tambor.
-¡Mi tambor!- exclamó la princesa. Bajó enseguida las escaleras de palacio para abrir la puerta de palacio y ante ella se mostró no sólo el sonido sino también la presencia de ese tambor que centraba sus días.
-Soy el alma del tambor –le dijo el joven-. Pero mi alma reside en tu corazón y aquí estoy para que me mires desde los ojos de tu alma y seguir permaneciendo para siempre en lo profundo de tu corazón.

El joven desapareció pero desde entonces el sonido del tambor se funde en cada latido del corazón de la princesa…

Llévate la princesa a tu blog

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