domingo, 16 de febrero de 2020

Cuaderno de hadas

Las hadas se esconden detrás de las nubes
de azúcar y caramelo
y se relamen complacidas
con tan dulce sabor.

Bailan con duendes y gnomos,
mientras la luna llena despierta
y se despereza.

Los ángeles tocan trompetas
en este concierto celestial y hadado.


Este es un reino de magia
donde la fantasía cobra vida
y los sueños danzan
de aquí para allá.
Estos sueños vienen repletos
de hermosas imágenes
a la espera de convertirse en realidad.

Las hadas con su varita traen
esas imágenes
a nuestra existencia.
Se transforma en felicidad
y nos sentimos en plenitud.


Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustración: Pastel
Licencia de Creative Commons
 

sábado, 15 de febrero de 2020

Mensaje de las hadas

Las hadas bailan grácilmente al ritmo del latido de mi corazón. Las siento como parte de mí. Sus risas y su ligereza me dan vida y me invitan a entrar en su dimensión despreocupada.  Me regalan una llave y me cuentan un secreto. Me dicen que la llave no solo puede llevarme al mundo de los sueños y la magia sino que incluso puedo ir más allá de todo, allá donde la mente no puede llegar... Sus palabras parecen hechas a medida de una pregunta que formulé hace mucho. Pero adonde me indican ellas yo solo puedo llegar sola. Más allá de la magia, más allà de lo conocido. Debo de estar dispuesta a todo por eso y dejar atrás mis dudas y mis miedos. Sin embargo, decido quedarme unos días más con la hadas, fascinada en su mundo de ensueño.

 

Los rayos luz se dejan caer mansamente sobre el bosque encantado. Es una hermosa luz tornasolada que juega con los colores del arco iris. Progresivamente va cambiando su graduación de una manera que da la impresión como si se desplazara, como si estuviera danzando. Un grupo de hadas se acercan a mí y me piden que les muestre la llave. Lo hago y ellas la disuelven en el aire. Se forma una pequeña estela que penetra en lo más profundo de mí. Ellas me explican que la respuesta que busco solo puedo hallarla en mi interior, interiorizándome con aquello que no tiene ninguna apariencia como el silencio, la paz, la determinación, la espontaneidad, lo inesperado... y que la puerta que me está predestinada se abrirá sola. Luego, no hay marcha atrás. Se trata de un estado que no puede definirse con palabras.

No obstante, a veces me siento débil, sin aliento. No sé si tendré fuerzas para llegar ahí pero vine a eso y debo conseguir mi propósito. Las hadas me animan. Admiro su belleza, su magia, su estrecha relación con la naturaleza. Sé que me leen los pensamientos.


Una de ellas me dice: -Descubre tu verdadera naturaleza, sé fiel a tu propósito, ve más alla de la magia y de todo lo que te han enseñado. Paladea el verdadero significado de la verdad y  enséñaselo al mundo con tu creatividad. Nosotras te ayudaremos. Sigue los pasos de aquellos sabios que se te han mostrado en sueños y en meditaciones, aquellos que dejaron algo escrito que ya no puede borrarse de tu alma pues en ella tienes imprimidas sus palabras. Ellos se erigen como tus paladines. Ve despacio, paso a paso, con paciencia. La llave se halla dentro de ti.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustración: Pastel
Licencia de Creative Commons 

domingo, 2 de febrero de 2020

En meditación con los ángeles

En mi corazón late la calma y el silencio. La presencia casi imperceptible de un ángel guardian me abraza y me dejo caer. Una sensación de intimidad y de calidez me embargan. Sus alas me rodean. 

Una brisa de luz me acaricia la mejilla. Me siento ligera, en paz. Aquí no hay nada incorrecto. Todo es cristalino, sosegado, puro. En este lugar divino tomo conciencia de la necesidad de amar el presente en mi vida humana y de la responsabilidad de comulgar con cualquier rescoldo de luz del camino, aunque me resulte oculto a simple vista y, por supuesto, de enfrentar las sombras con paciencia y serenidad, aprendiendo y rectificando a cada paso. 

El alma nos empuja a dejarnos guiar por el corazón. Si no escuchamos sus señales, no llegaremos a conocernos a nosotros mismos. Habremos desperdiciado nuestra existencia. Nuestra luz debe brillar en la Tierra.

Reconoce tu luz y déjala ser. Persevera.


Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustración: Pastel
Licencia de Creative Commons

miércoles, 22 de enero de 2020

Los secretos de las hadas

Las hadas me cuentan sus secretos y me abrazan con su energia danzarina, radiante, vibrante. Esta energia me hace cosquillas en el alma. Mi corazón sonríe. Este es un momento mágico que disfruto sorbo a sorbo como si el vaso de agua nunca fuera a acabarse. 


Una atmósfera fresca, qua anuncia lo nuevo, impregna el ambiente como una llovizna maturina que me refresca y me reconforta. Doy las gracias por sentir la presencia de las hadas. La había echado tanto de menos...


Siento ahora el gozo de ser en mi interior el cual no puede ser expresado en palabras. La palabra paz puede señalarlo pero no lo abarca en su totalidad pues esta felicidad es infinita. Habito en ella. 

Hadas, duendes, elfos y gnomos me han guiado desde niña y me han enseñado a abrirme a las sorpresas, a jugar con lo espontáneo, lo inesperado. Lo imprevisto puede llegar a resultar el mejor plan.
 

Hacía tiempo que no sentía tanta calma interior.. Es la misma tanquilidad que siento cuando permanezco ante un lago apacible y profundo, tanto, que incluso hasta el silencio desparece en el fondo... todo desaparece ahí, entonces, ¿qué queda?    

Hay una estela de luz hadada que parece que no guía a ninguna parte visible y me doy cuenta de que me invita a mirar dentro de mí. Tras un tiempo de observación, descubro que los pensamientos van desapareciendo y que ahí no tengo rostro, no existe un “yo” real a quien mirar. Nada conocido permanece en ese espacio. Todo se disuelve. Vacío. Nada. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy realmente?      

Autora texto e ilustraciones: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustraciones: Acuarela, pastel.
Licencia de Creative Commons 

miércoles, 15 de enero de 2020

Recuerdos de infancia con las hadas

De niña vivía en las montañas con mis abuelos. Mi abuela me contaba cuentos de hadas. También me explicaba que las hadas eran seres casi siempre invisibles a la mirada humana, guardianes de la naturaleza, junto a elfos, duendes y gnomos. 

Mi abuelo conocía el lenguaje de los animales. A él se lo había transmitido un elfo con quien tuvo contacto largo tiempo. Por tanto, mi infancia transcurrió en la naturaleza junto a los animales salvajes del bosque y también con las mascotas de la gran casa donde habitábamos. 



La magia, la luz y la impresionante belleza del valle donde pasé mis primeros años de vida se colaba incluso en mis sueños. Algo muy especial e íntimo me mantenia ligada a la naturaleza. En ella era yo misma, experimentaba una paz más allá de las palabras y sentía la presencia sutil de las hadas. Cuando la luz atravesaba las ramas de los árboles, en algunas ocasiones las ví salir de los haces luminosos y volar y moverse más rápido que cualquier insecto o ave que hubiera contemplado. El sonido del aleteo era tan evidente, fugaz y veloz que resultaba imposible que viniera de un insecto pues si así fuera, debería de tener unas alas bastante grandes para poder emitir un sonido tan vibrante. Pero, de pequeña, ese peculiar sonido me resultaba algo natural. Sin embargo, no lo volví a escuchar, hasta la edad adulta, cuando me encontraba escribiendo sobre ellas en mi portátil. Recuerdo que había superado sobradamente la adolescencia y estaba pasando por una fase feliz en mi vida, tanto, que hoy día todavía siento nostalgia de ella. Sin embargo, las hadas siguen haciendo de las suyas en mi existencia. Le transfieren una atmósfera de juego, de espontaneidad y de ligereza tales que hace que las preocupaciones se disipen.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustración: Pastel
Licencia de Creative Commons 

domingo, 12 de enero de 2020

La paz de las hadas

Las hadas me susurran sueños de infancia
desde su mundo azucarado de caramelo, bombones y fantasía,
tras los bosques desconocidos,
aquellos donde el olor a jazmín te impregna el alma
y donde eres la dulce presa de los buenos recuerdos.

De niña las sentía como amigas de juegos
en lugares de ensueño
donde las risas y la espontaneidad
tomaban las riendas de cada feliz momento compartido.


El mando denso de la niebla
se deja caer hoy en el valle.
Todo parece misterioso y embrujado
como si la magia se hubiera esfumado.

El canto de los pájaros me acerca
a lo que me dicta el corazón,
a la libertad del ser.

El silencio de las primeras horas de la mañana
me conecta con lo que realmente soy.
En ese espacio de paz no encuentro palabras.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustración: Pastel 
Licencia de Creative Commons

lunes, 6 de enero de 2020

El regalo de las hadas

La felicidad me abraza hoy
mientas las hadas
sonríen con ojos brillantes.

Respiro la misma paz
que late en mi interior.

Siento como la magia
de hadas, duendes, elfos y gnomos
me bendice hoy. Ese es el mejor regalo.
Lo agradezco y lo celebro.


La vida constituye un baile
que hay que bailar al ritmo del corazón.
Es el elma la que va marcando el compás
y, si lo seguimos,
aprenderemos a conocernos
a nosotros mismos.
Veremos nuestra cara más auténtica.

Hay que atreverse a vivir
con compromiso hacia uno mismo.

El vuelo rasurante de las hadas
me acaricia el rostro
y me recuerda
que debo seguir mi propia luz.

Autora texto e imagen: María Jesús Verdú Sacases
Técnica imagen: Pastel
Licencia de Creative Commons